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FAMILIA

Luchas de poder entre padres e hijos: por qué se producen y cómo afectan a nuestra relación.

Sin embargo, los adultos no siempre somos capaces detomar distancia para actuar de forma relajada, y en demasiadas ocasiones caemos en el error de dejarnos llevar por nuestras propias emociones, interpretando el gesto del niño como un “pulso” que nos está echando o una “lucha” que debemos ganar.

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 Las rabietas, frustraciones infantiles y desafío de los límites son situaciones a las que los padres nos enfrentamos con frecuencia cuando educamos a nuestros hijos. Forman parte de su desarrollo y aprendizaje, y es nuestra labor guiarles y enseñarles de forma respetuosa.

Sin embargo, los adultos no siempre somos capaces detomar distancia para actuar de forma relajada, y en demasiadas ocasiones caemos en el error de dejarnos llevar por nuestras propias emociones, interpretando el gesto del niño como un “pulso” que nos está echando o una “lucha” que debemos ganar.

Podemos decir que las luchas de poder radican en una visión adultocentrista de la crianza. Es decir, los padres consideramos que nuestra perspectiva adulta es superior a la de los niños y se lo demostramos con una educación autoritaria y controladora (“pórtate bien y hazme caso”, ¡obedéceme!”, “las cosas se hacen así, y punto…”)

También la multitarea, el agotamiento y el ajetreado ritmo de vida que llevamos nos impide conectar con los niños desde el respeto y la empatía, haciendo que a menudo les metamos prisa o les forcemos a hacer cosas sin tener en cuenta sus necesidades reales.

Es frecuente que por un motivo u otro los padres acabemos imponiendo nuestro criterio, no escuchando a los hijos y no viendo más allá de su comportamiento.

Es muy probable que en muchas ocasiones no seamos conscientes de la forma en la que estamos actuando. Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, y no es fácil darse cuenta de que a veces cometemos errores en la crianza que pueden dañarles.

Por eso, es fundamental hacer un ejercicio de reflexión y analizar si estamos cayendo en “luchas de poder” con nuestros hijos; aunque hasta entonces no hayamos sido conscientes de ello.

Como padres es fundamental ser conscientes del impacto que tienen nuestros actos y nuestra forma de educaren el comportamiento, desarrollo y personalidad del niño. Solo así podremos corregir ciertas actitudes para lograr una mayor conexión y mejor relación con nuestros hijos.

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FAMILIA

Niños de alta sensibilidad: claves para ayudarles en su día a día.

La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad presente en dos de cada diez personas, con independencia de su sexo. Según explica la Asociación Española de Personas con Alta Sensibilidad (APASE), se trata de una característica hereditaria que implica un mayor desarrollo del sistema neuro-sensorial, lo que hace que la gente con esta cualidad “sienta” (en el sentido más amplio de la palabra) de manera más intensa.

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La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad presente en dos de cada diez personas, con independencia de su sexo. Según explica la Asociación Española de Personas con Alta Sensibilidad (APASE), se trata de una característica hereditaria que implica un mayor desarrollo del sistema neuro-sensorial, lo que hace que la gente con esta cualidad “sienta” (en el sentido más amplio de la palabra) de manera más intensa.
 
Entenderle, para poder ayudarles
La psicóloga norteamericana Elaine Aron, fue quien descubrió este rasgo en 1995, y centró todas sus investigaciones en saber cómo son las personas altamente sensibles. Según ella, reúnen estas cuatro características:

  • Son especialmente reflexivos y procesan la información que reciben de manera muy intensa y profunda.
  • Llegan a sentirse sobre estimulados cuando tienen que procesar a la vez mucha información.
  • Viven la vida con mucha emocionalidad y expresan todas sus emociones de forma exagerada, desde la felicidad hasta la tristeza o la rabia.
  • Tienen una elevada sensibilidad, es decir, llegan a percibir de forma muy intensa a través de los cinco sentidos. 

Ayudarle a conocerse mejor.
Los niños altamente sensibles se sienten frustrados e incomprendidos porque ni ellos mismos entienden lo que les ocurre.

Enseñarle a expresar sus emociones.
Cualquier niño debería recibir una correcta educación emocional desde que nace, que le ayude a poner nombre a sus emociones, canalizarlas y convivir con ellas.
 
Sin etiquetas, ni juicios
Huyamos de etiquetas del estilo de “exagerado”, “teatrero” o “llorón”, que además de ser irrespetuosas con el niño, les harán sentir avergonzados por ser como es. Y por supuesto no caigamos en el error de decirles aquello de “no es para tanto”, pues para ellos lo que ha desencadenado su sentimiento sí tiene importancia.
 
Conocer las situaciones que le generan estrés
Según los expertos, existen una serie de condicionantes que suelen ser más o menos comunes a todas las personas altamente sensibles: el sueño, el exceso de luz artificial, el cansancio, los olores, el hambre y la sed.

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FAMILIA

Los devastadores efectos de crecer con un padre o madre alcohólico.

El alcoholismo, así como otras adicciones, afecta a los hijos de los padres con este trastorno más de lo que nuestra sociedad quisiera reconocer, al punto de que podría cambiar la trayectoria de su juventud o su vida adulta. Aunque cada persona atraviesa esta situación de una forma distinta, hoy hablamos de algunos efectos que tiene el alcoholismo en la vida de los niños.

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El alcoholismo, así como otras adicciones, afecta a los hijos de los padres con este trastorno más de lo que nuestra sociedad quisiera reconocer, al punto de que podría cambiar la trayectoria de su juventud o su vida adulta. Aunque cada persona atraviesa esta situación de una forma distinta, hoy hablamos de algunos efectos que tiene el alcoholismo en la vida de los niños. 

1. La adicción al alcohol sacude el núcleo de un hogar y deja una sensación de falta de normalidad. El alcoholismo puede provocar problemas de confianza en los niños ya que los padres con dependencia al alcohol suelen tener un rasgo en común: la mentira.

2. El alcoholismo puede provocar que los niños busquen siempre la aprobación de los demás debido a que puede generar miedo al abandono, conformarse con relaciones tóxicas y miedo de expresar lo que se siente por temor a que se dé un abuso.

3. Los hijos de personas alcohólicas tienen un mayor riesgo de tener dependencia del alcohol. Otros, incluso, recurren al abuso de sustancias. Esto se debe a que el alcoholismo se normaliza en casa.
 
4. Los hijos de personas alcohólicas tienen un riesgo de ser víctimas de abuso infantil, aunque no todos los alcohólicos son abusivos o abusan de sus hijos, muchos expresan su ira en forma de abuso físico, emocional o verbal.

5. Los hijos de alcohólicos también podrían ser víctimas de negligencia como la alimentación, ropa, atención médica o tener un entorno seguro.

6. El alcoholismo puede provocar que los niños tengan dificultades en la escuela y sentimientos de infelicidad.

Si conoces a alguna familia trastocada por el alcoholismo, debes saber que hay organizaciones que pueden ayudarles a todos. No solo cuentan con reuniones para los adultos, sino también para los niños, tanto en inglés como en español.

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FAMILIA

Habilidades básicas para resolver conflictos con éxito.

Por ello,  es necesario aprender y practicar dos competencias básicas indispensable: la capacidad de reducir rápidamente el estrés en el momento necesario y la capacidad de seguir estando lo suficientemente cómodo con las propias emociones como para reaccionar de manera constructiva, incluso en medio de una discusión.

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Resolver conflictos con éxito depende, básicamente, de la capacidad de regular el estrés y de la capacidad para controlar las emociones. Aprender a resolver los conflictos de manera saludable aumentará la comprensión del otro, generará confianza y fortalecerá la relación, sea del tipo que sea.

Por ello,  es necesario aprender y practicar dos competencias básicas indispensable: la capacidad de reducir rápidamente el estrés en el momento necesario y la capacidad de seguir estando lo suficientemente cómodo con las propias emociones como para reaccionar de manera constructiva, incluso en medio de una discusión.

Reducir rápidamente el estrés: Primer pilar básico para la resolución de conflictos

La mejor manera de aliviar y reducir el estrés de forma rápida y fiable es a través de los sentidos y de la estimulación sensorial: un olor, un sabor, un sonido, una imagen, acariciar o apretar algo; todas las personas tienen algún truco para relajarse y tranquilizarse. Pero como cada persona reacciona de manera diferente a estos estímulos es necesario que cada uno encuentre aquellos que le tranquilizan y que sea capaz de evocarlos o ponerlos en práctica cuando lo necesiten.

Conciencia emocional: Segunda habilidad fundamental para resolver un conflicto

La conciencia emocional es la clave para la comprensión de uno mismo y de los demás. El que no sabe cómo se siente o por qué se siente de esa manera, no será capaz de comunicarse de manera efectiva o de resolver conflictos.

Aunque el conocimiento de los propios sentimientos puede sonar simple, muchas personas ignoran ciertas emociones, como la ira, la tristeza y el miedo. Sin embargo, la capacidad para manejar el conflicto depende de estar conectado con estos sentimientos.

La conciencia emocional le ayuda a entender lo que realmente está molestando a otras personas, a entenderse a uno mismo (incluyendo lo que realmente le preocupa), a mantenerse motivado hasta que se resuelva el conflicto, a comunicar de forma clara y eficaz y a atraer e influenciar a los otros.

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