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La mayoría de niños y los adolescentes pasan un tercio del día durmiendo, otro tercio en el centro escolar y el tercio restante comiendo, estudiando y en otras tareas sedentarias. Los colegios e institutos son lugares perfectos para aumentar la cantidad de actividad física y para intentar que sean atraídos por la práctica de algún deporte. En muchas comunidades autónomas ya han instalado una tercera hora de Educación Física en niños, y está ampliándose poco a poco a adolescentes. ¿Por qué es importante aumentar el tiempo de actividad física en las jornadas escolares?
 
Aumentar el número de horas de Educación Física promovería pequeños cambios en la capacidad cardiorrespiratoria, fuerza muscular y agilidad, según una revisión sistemática.  Al añadir horas extras a la semana de Educación Físicas los niños y adolescentes alcanzarían las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud.

Muchos padres y personal académico piensan que al aumentar las horas de Educación Física se vería disminuido el rendimiento académico en otras áreas. Lo que ocurre es todo lo contrario, ya que la actividad física mejora el rendimiento académico tanto de forma inmediata como a largo plazo.

Realizar movimientos de todo tipo desde que somos pequeños aumenta la calidad de nuestras conexiones motoras. Puede verse fácilmente la diferencia entre personas que han sido activas en las primeras etapas de su vida y las que no.

Deportistas de élite como Rafael Nadal practicaban diferentes deportes desde pequeño. Eso hace que sus esquema motores sean de mucha calidad y su coordinación sea precisa. Los niños que no lanzan, saltan, trepan… en su etapa adulta mostrarán problemas coordinativos.

Puede pasar desapercibido, pero es un detalle primordial porque cuando practicamos un deporte nos gusta hacerlo bien. Un mal desarrollo motor de pequeños puede hacer que no disfrutemos de la práctica deportiva porque no se nos da bien.

Conclusión: más actividad física, como sea.
Los cambios en las leyes educativas no son fáciles, más aún cuando hay que eliminar horas lectivas de otras materias para situar la Educación Física en su lugar. Sea como fuere, la actividad física es fundamental en todas las etapas de la vida, pero lo es aún más en nuestra niñez y adolescencia.

Lo ideal es que, hasta que su aumente ese tiempo de actividad física en los centros escolares, se aproveche el tiempo libre por las tardes para disfrutar del ejercicio físico. La salud física, la salud mental y el rendimiento académico serán mejores si practicas ejercicio físico.

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Salud y Vida

¿Por qué comer a altas horas de la madrugada no es buena idea? La ciencia te explica.

Si hay algo que distingue a los hábitos alimenticios son los horarios. Pero quizá tengamos algo que ganar adelantando nuestro consumo calórico, o al menos ese es el resultado de dos estudios recientes.

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Experimentar con la comida. Durante tiempo los especialistas han observado que picotear o incluso cenar poco antes de irnos a la cama estaba vinculado con mayores niveles de sobrepeso y obesidad. Dos estudios publicados recientemente en la revista Cell Metabolism han indagado en el porqué de esta relación. “Los estudios previos (…) habían mostrado que las comidas tardías están asociadas a un incremento del riesgo de obesidad, de grasa corporal e inhabilidad para la pérdida de peso. Queríamos entender por qué” explicaba en una nota de prensa Frank Scheer, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard y coautor de uno de los estudios.
 
El hambre. Y ambos equipos señalan en la misma dirección: la clave está en el hambre que sentimos. El primero de los estudios re realizó con 30 participantes que se sometieron a dietas controladas, idénticas en valor calórico pero que variaban en cuanto al horario (una dieta “cargada” por las mañanas y la otra “cargada” por las tardes). Aunque lo hubo variaciones en cuanto a pérdida de peso entre los dos grupos el grupo que consumía más calorías durante la cena y menos por la mañana era el que manifestaba más hambre.

Variables clave. La sensación de saciedad y hambre vienen reguladas por dos hormonas, leptina y grelina respectivamente. El segundo estudio, analizó el efecto de los horarios de alimentación en base a los horarios de sueño de los pacientes. Entre otras variables estudiaron la presencia de estas hormonas en la sangre de los participantes. En lugar de cambiar el balance calórico de las comidas, lo que este equipo alteró fue el horario en el que se consumían.

Comidas en el laboratorio. Uno de los problemas a los que se enfrentan los investigadores del campo de la nutrición es la extrema variabilidad de nuestras dietas. Los nutrientes que consumimos dependen de los productos que consumimos, del tamaño de la ración y de la elaboración.

Efectos cuantificables. Los resultados del experimento confirmaron diferencias en los niveles de grelina y, especialmente, los de leptina entre los dos grupos, lo cual explica la mayor sensación de hambre descrita en el otro estudio.

Buena dieta, ¿malos hábitos? Los usos y costumbres no surgen de la nada, y si bien es cierto que se come y cena más tarde de lo habitual, las cenas suelen ser más ligeras. No puede concluirse por tanto que comer y cenar tarde sean siempre malas opciones, pero sí que se puede ganar en salud adelantando algunas comidas en el día. Además de evitar el temido asalto nocturno a la nevera, claro.

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Salud y Vida

¿Cómo puede el móvil acabar con nuestra vida social?

El móvil y las nuevas tecnologías son de gran utilidad. De hecho, nos hacen todo más fácil. Pero hemos de intentar no caer en actitudes que rocen la obsesión o la adicción. Por muy divertidas y cómodas que sean, nunca podrán sustituir a un buen rato entre amigos al calor de la barra de un bar o un paseo por el parque, por poner un par de ejemplos rápidos.

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Patricia Ramírez, psicóloga y conferenciante, considera que la adicción tecnológica nos está perjudicando como individuos y sociedad. Si bien el móvil no comporta una adicción fisiológica, muchas personas sufren irritabilidad si pierden su teléfono, dejan de manejar WhatsApp o terminan una partida a algún juego. Por otro lado, el condicionamiento que han adquirido respecto a cualquier señal que pueda emitir es alarmante. De hecho, a menudo imaginan que ha sonado o vibrado, cuando no es cierto.

Como es lógico, ese tiempo que dedicamos a mirar el móvil es tiempo que se pierde de trabajo, estudio o relaciones personales. De este modo, ese pequeño aparato que ya es un ordenador más que un teléfono, nos está lastrando de forma irremediable en nuestra vida social. Piensa que el tiempo que pasas leyendo el perfil de un amigo en Facebook es un tiempo que sería mucho más enriquecedor si lo compartieras con él.

¿Cómo retomamos nuestra vida social frente al móvil?
En realidad, el móvil no es en absoluto perjudicial siempre que no se abuse. Por eso hay una serie de cuestiones vitales que nos llevarán a compatibilizar de forma sensata el uso de la tecnología y una vida social provechosa:

Límites. Lógicamente, el uso del móvil requiere de límites. Aunque no nos guste al comienzo, hemos de obligarnos a no estar todo el día delante de la pantalla.

Gestión del tiempo. Otro punto importante. Si aprendemos a gestionar y repartir nuestro tiempo, ganará enteros nuestra vida social y nuestra propia psique. Guarda espacio para hacer deporte, leer o tomar un café con amigos.

Valores. El esfuerzo o el trabajo son muy útiles. Si observamos el uso del móvil como un premio merecido por nuestra dedicación previa, disfrutaremos más de su valor real.

Habilidad social. Es vital entrenar la habilidad social para mejorar este aspecto. La relación directa con amigos, familiares o compañeros de trabajo se hace necesaria en este punto.

Autocontrol. Es básico que seamos capaces de usar el sentido común. No es normal estar 8 horas delante de la pantalla de un móvil. Si no podemos controlarlo o verlo de forma mínimamente objetiva, tal vez tengamos un problema grave que requiera de ayuda profesional.

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Salud y Vida

Dormir “cinco minutos más” tras el despertador. La ciencia estudió su efecto y concluye: pésima idea.

Dormir más suele ser bueno, pero el sueño es un proceso biológico más complejo de lo que aparenta (nada sorprendente si tenemos en cuenta que el órgano responsable de éste es el cerebro).

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El sueño no es un estado dicotómico, no estamos dormidos o despiertos, sino que durante nuestro reposo atravesamos varias fases. El ciclo de sueño, durante el cual completamos la serie de cuatro fases, una fase REM (rapid eye movement) y tres fases adicionales a cual más profunda. Los ciclos pueden variar a lo largo de nuestro sueño en duración e intensidad, y también difieren de una persona a otra. La duración de los ciclos varía entre los 70 y los 120 minutos,  y el primer ciclo de la noche, por ejemplo, suele ser más corto y profundo. El problema con atrasar la alarma es que, si bien podemos caer dormidos, no tendremos tiempo de alcanzar las fases más profundas del sueño, mucho menos completar un ciclo entero.

Para algunos expertos, el problema no radica en el acto de atrasar la alarma para quedarnos un poco más en la cama, sino en que los problemas de sueño que arrastramos, que hacen que nos cueste más levantarnos por la mañana. Regresando a lo que sí sabemos con certeza, el consejo se centra en tratar de dormir más y mejor, sin depender de poder atrasar nuestra alarma por las mañanas. España es uno de los países que más medicación para dormir consume, pero existen técnicas que nos pueden ayudar cuando nuestro caso no llega al punto de requerirla.

Mantener nuestro entorno controlado (en cuanto a temperatura  y luminosidad) es una de las claves. En relación a esto, uno de los consejos más habituales es el de evitar las pantallas, incluso horas antes de tratar de dormirnos. Tratar de ser regulares (siempre que sea posible) con nuestros horarios también puede ayudarnos a controlar nuestros ritmos circadianos.
Las sustancias como la cafeína y el alcohol  también pueden afectar a nuestros ciclos de sueño. El efecto de la cafeína resulta obvio, pero en el caso del alcohol debemos tener en cuenta que, pese a que nos duerma, su efecto sobre el reposo no será positivo, sino que nos puede inducir un sueño más ligero y por tanto menos reparador.

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