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PELEANDO LA BUENA BATALLA EN EL NUEVO AÑO.

Al comenzar un nuevo año, solo podemos esperar que los ataques y los engaños del adversario sean más intensos y mortales.

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Por: Franklin Graham.

En el libro del Apocalipsis, la Biblia describe el momento en que Satanás cae de los cielos.

El apóstol Juan lo vio de esta manera: «Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra» (Apocalipsis 12:9, NVI).

Sin embargo, la derrota de Satanás descrita en este pasaje no ha ocurrido aún. Eso tendrá que esperar a la segunda venida triunfal de Cristo, cuando, después de ser atado por un periodo de tiempo, Satanás será castigado eternamente en el infierno. «El diablo, que los había engañado, será arrojado al lago de fuego y azufre, donde también habrán sido arrojados la bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 20:10).

Hasta entonces, el enemigo seguirá trabajando incansablemente para cegar las mentes de los incrédulos y mantenerlos cautivos en su traición e infidelidad.

Al comenzar un nuevo año, solo podemos esperar que los ataques y los engaños del adversario sean más intensos y mortales. «Por eso, ¡alégrense, cielos, y ustedes que los habitan! Pero ¡ay de la tierra y del mar! El diablo, lleno de furor, ha descendido a ustedes, porque sabe que le queda poco tiempo» (Apocalipsis 12:12).

Por eso, el año que viene será un año extremadamente ocupado para la Billy Graham Evangelistic Association. Mientras el enemigo de nuestras almas intensifica sus esquemas y tácticas engañosas, nosotros proclamaremos audaz y abiertamente las Buenas Nuevas de Jesucristo a todo el mundo, por todos los medios posibles. 

Es el Evangelio del Señor Jesucristo el que da vida nueva y libera a los cautivos. La verdad de Dios tiene el poder de vencer los caminos engañosos de los malvados que oprimen al pueblo de Dios.

En Cristo, nuestros pecados —con toda la culpa y la vergüenza que conllevan— son vencidos por el Salvador. Jesús es la Luz del mundo, y esa misma Luz expone nuestro pecado, nos llama al arrepentimiento, y finalmente nos brinda vida eterna cuando ponemos nuestra fe en Él.

Aquí en los Estados Unidos, así como en el mundo entero, proclamaremos a Jesucristo como el Salvador resucitado. El Espíritu Santo utilizará la Palabra de Dios para guiar a los corazones de los pecadores al arrepentimiento, y por el poder de Dios, hombres, mujeres y niños nacerán de nuevo.

En el momento en que les sea concedida la fe que lleva a la salvación, serán librados del «dominio de la oscuridad» y serán trasladados «al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13).

El Evangelio de nuestro Salvador, que murió por nuestros pecados y resucitó, «…es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles» (Romanos 1:16).

En su himno «Castillo fuerte es nuestro Dios» [A Mighty Fortress Is Our God], Martín Lutero escribió esta estrofa:

«Aun si están demonios mil

Prontos a devorarnos,

No temeremos, porque Dios

Sabrá aún prosperarnos.

Que muestre su vigor

Satán, y su foro;

Dañarnos no podrá,

Pues condenado es ya

Por la Palabra santa».

Cristo volverá pronto. Espero que muy pronto. Hasta entonces, trabajaremos con el poder de su fuerza, predicando y proclamando nuestra única esperanza: Jesucristo mismo, quien ha vencido a Satanás, a la muerte y al pecado.

Él es la razón de mi esperanza.

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IGNORANCE. 

Satan is called the prince of darkness, which means he rules by ignorance. Prince means “in authority” while darkness means “ignorance”. Therefore prince of darkness means “in authority when in ignorance”.

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The Hebrew word for darkness is ‘choshek’ which is also translated as ignorance often such as in Gen 1:2, Gen 1:4, Exo 10:21…etc.

Satan is called the prince of darkness, which means he rules by ignorance. Prince means “in authority” while darkness means “ignorance”. Therefore prince of darkness means “in authority when in ignorance”. 

When you are ignorant you give him power or authority over you! 

This generation has no excuse to be ignorant. Knowledge is everywhere, that now one has to choose what they listen to, what they read and who they allow to speak into their lives. 

One can have the audio bible on their phones with a little serious effort on their parts. One can listen to the word of God on the radio. One can listen to the word of God on the television. One can find Christian teachings on Facebook and YouTube, instead many go there to play, watch other things like music on YouTube or just see unprofitable things on Facebook. One can get Christian books from friends or leaders in the church like their pastors. One can approach others that are having results and are strong in the faith. Knowledge is all about us, what are we doing with it? 

Jesus Christ said; The generation of Nineveh whom Jonah preached to will rise up and accuse the generation He preached to. Because those in Nineveh repented at Jonah’s preaching, yet now a greater than Jonah, Jesus Christ, preached to these people in His time and they didn’t repent. Jesus also spoke of how the queen of Ethiopia will rise up and accuse the generation He preached to because they didn’t repent at Jesus’ preaching. She came a long way to listen to King Solomon, yet now a greater than king Solomon, Jesus, has come to them yet they refuse to repent.

In the same way, members of the early Church will shake their heads at many. We live in a time of so much grace, yet some don’t exploit it to grow in the knowledge of God. They are still quoting the man of God, the prophet, the pastor, instead of quoting the word of God. 

Jesus didn’t respond to satan when He was tempted by saying, “My pastor said…” or screaming, “Holy Ghost fire!”. Jesus said, “It is written…”. Jesus knew the word. He was knowledgeable of the word. He was not ignorant. 

REFUSE TO BE IGNORANT. 

Ps Geoffrey Okema

Presence Sanctuary – Memphis TN

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UN TESTIMONIO.

En todo el tiempo que nos reunimos en este lugar, la lluvia no ha sido un problema, casi siempre a la hora del culto no llueve. 

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Cultos al aire libre. 

Nos reunimos bajo la sombra de varios árboles de aguacate. Todos sembrados de manera estratégica como para formar un templo, pero el que lo hizo nunca pensó en que serviría para celebrar cultos de adoración a Dios. 

En todo el tiempo que nos reunimos en este lugar, la lluvia no ha sido un problema, casi siempre a la hora del culto no llueve.  

Leí la siguiente historia en un devocional y me di cuenta que Dios celebra cultos al aire libre. Parece que son sus templos favoritos.  Esta historia coincide con la nuestra.

Dice así:

Un domingo, al sentarme debajo del árbol que nos sirve de templo, mis pensamientos se concentraron en la lluvia, o mejor dicho, en la falta de lluvia. Entonces recordé que en los 14 meses que yo había vivido en la jungla, ningún culto de nuestra iglesia había sido cancelado por lluvia. De pronto sentí que Dios me decía: “Por supuesto que no. Ustedes se reúnen debajo de un árbol. No puede haber culto si está lloviendo. Yo tengo ese detalle bajo mi control”.

¡Qué increíble descubrimiento! Nunca se me había ocurrido que necesitábamos buen clima para funcionar como iglesia, pero Dios ya se había encargado de eso. Ni siquiera me molesté en orar pidiendo buen clima para las reuniones. Sin embargo Dios tenía todo bajo control.

 “Cada uno se sentará bajo su parra y bajo su higuera, y no habrá quien {los} atemorice, porque la boca del SEÑOR de los ejércitos ha hablado.”

Miqueas 4:4

Señor. Gracias por qué tú te gozas al ver a tu pueblo adorarte bajo las sombras de los árboles. Amén.

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Una fe basada en la Palabra no vacila.

No hay nada como una fe voluble que inquiete y aceche nuestras almas. Quienes tienen una fe así, un día creen en el amor de Dios y al día siguiente desconfían de él.

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“Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6-7).

No hay nada como una fe voluble que inquiete y aceche nuestras almas. Quienes tienen una fe así, un día creen en el amor de Dios y al día siguiente desconfían de él. Suben la colina de la alegría muy rápido y pronto vuelven a bajar al valle de la muerte. Si un turista sale un día hacia un destino, pero al día siguiente regresa a su punto de partida, significa que no llegará a ningún lado. Del mismo modo, un alma vacilante jamás podrá llegar a donde Dios la quiere llevar.

Seguramente, muchos piensan que Dios es el que hace que nuestra relación con Él sea variable. No obstante, cuando el Señor nos inquieta, es porque quiere pasarnos por un proceso de bendición, que nace de Su amor, y que nos llevará a la paz y la estabilidad. Muy por el contrario, la vacilación causada por la falta de fe es seguida por la confusión y, finalmente, por una duda dañina que lastima nuestra confianza en el amor de Dios. Y quiero hacer énfasis en esto. No recibimos el amor de Dios porque seamos buenos. La fe no nace de nuestra justicia, sino de Su bondad. Por eso, solo tenemos que esperar en la perfección de Dios y no en la nuestra. La desconfianza que surge en nuestra relación con el Señor tiene que ver con las malas experiencias que vivimos en nuestras relaciones terrenales. Sin embargo, la verdad es que en Su perfecto amor no caben las dudas ni el temor.

La desconfianza y la confianza no pueden coexistir

Así como una vida estable está directamente asociada con la fe, la vida espiritual inestable está asociada a la desconfianza. Esta es una regla que no se puede ignorar ni evadir.

El motivo de una esperanza vacilante no es el pecado, sino la falta de fe que tenemos en nuestro interior. La fe es la única puerta para entrar al reino de Dios y no hay otra manera. Esto es porque la salvación no es un objeto que se pueda comprar con dinero, ni algo que se pueda alcanzar con el esfuerzo humano como si se tratara de la cima de una montaña. Es un regalo que simplemente decidimos recibir, pero que se nos entrega exclusivamente a través de la fe.

Cuando Jesús dijo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho” (Mateo 9:29), se refería precisamente a eso; y cuanto más rápido comprendamos esa verdad, en esa misma medida mejorará nuestra vida de fe. Con esto quiero decir que la duda surge por no creer en esta regla. Por eso, aunque en una primera instancia afirmamos entender la Palabra, no aceptamos su verdadero significado y pensamos que debe haber algo más detrás de su explicación, al punto que lo que interpretamos del pasaje es que las cosas se darán conforme a nuestros esfuerzos, peticiones o condiciones. Y esta confusión llega a ser tan fuerte, que llegamos a pensar que nuestras creencias están por encima de la verdad de la Palabra.

Lo más inconstante en este mundo son las emociones del hombre. De hecho, nuestras ideas sobre el valor de nuestra existencia y la fe en Jesucristo cambian a cada rato. Por eso, una persona que viva su relación con Dios basándose en las emociones, pude llegar a rechazar la fidelidad y la verdad de la Palabra, según su estado emocional. Por lo tanto, la mejor manera de vencer la duda cada vez que surja es confrontándola con la convicción que tenemos en la Palabra, la cual es mucho más confiable que nuestras emociones.

El pecado de la gente nunca fue una limitante para que Jesús obrara milagrosamente en la vida de las personas, mientras estuvo aquí en la tierra. Sin embargo, la falta de fe sí fue un obstáculo. Esto aplica a nosotros hoy en día. Por eso, Santiago afirmó: “No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:7). Esto no lo dijo Dios para expresar Su disgusto contra aquellos que desconfiaban de Él, sino para expresar que la desconfianza y la fe no pueden coexistir ni en las relaciones terrenales ni en las espirituales.

Aferrarnos a la fe, incluso cuando nos decepcionamos de nosotros mismos

La manera más efectiva de eliminar la falta de fe es presentarla ante Dios. O sea, mostrarle con honestidad la parte de nuestro corazón que desconfía y contarle todos nuestros problemas. Luego, debemos recordar que Él es quien nos da el poder para creer. Entonces, mientras luchamos para vencer los argumentos que nos hacen dudar, Dios se encargará de dotarnos con la fe necesaria para cada día, a través de Su Espíritu. Recordemos que la duda es uno de los principales objetivos del enemigo y que no proviene de Dios.

Si comenzó su caminar de fe decidido a creer en todas las promesas y pactos de Dios, entonces aférrese a esas verdades hasta el fin y sin vacilar.

Las emociones del hombre son sumamente inconstantes. Por lo tanto, una fe basada en los estados emocionales tenderá a vacilar.

En cambio, la Palabra de Dios es inmutable. Por eso, una fe basada en la Palabra también es inmutable.

Con Dios no existe un punto medio, porque Su Palabra es verdad y Él es inmutable. Por eso, no debemos vacilar ante las situaciones dificiles ni ante el sufrimiento que provoca nuestro propio pecado. Si descubre un pecado, piense en 1 Juan 1:9 y siga estos pasos: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Luego, crea en que Dios lo purificó de toda maldad. Aunque se trate de un pecado grave, si lo confesamos como lo indica el pasaje, nada puede separarnos de Dios. En cambio, si permitimos que el pecado sacuda nuestra fe, estaremos haciendo más pesada la carga que ya llevamos. Por ende, aférrese firmemente a la Palabra de Dios con fe, aun cuando se sienta vacilar por el pecado. 

Decida creer porque Dios lo dijo y no porque lo haya visto con sus propios ojos o porque lo haya sentido. Decida creer, aunque se sienta confundido(a). Decida, creer en la oscuridad y en la luz. Proteja su fe activa y firmemente, tanto en la paz como en la aflicción. Solo así desaparecerá la desconfianza y la incertidumbre. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).

Por más que sea un pecado grave, confiéselo e, inmediatamente, aférrese con firmeza a la Palabra de Dios. Si elige conservar la fe, ya sea en la oscuridad o en la luz, se desvanecerá la duda.

Tomado de Dios de todo consuelo de Hannah Whitall Smith.

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