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FAMILIA

Cómo prevenir la obesidad infantil y enseñar a los niños a comer bien.

Existen dos principales causas detrás de la obesidad (si bien la causa genética y sociocultural también tienen su importancia): la mala alimentación y el sedentarismo.

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Ya sea por falta de tiempo o de concienciación, hay una serie de hábitos alimenticios muchas familias llevan a cabo y que en verdad son perjudiciales para la salud de niños y adultos, como, por ejemplo:

1. Saltarse el almuerzo o la merienda. Si en lugar de hacer 5 comidas no muy copiosas hacemos 3 resultará muy complicado que los niños no lleguen a la comida principal con mucha hambre.

2. No planificar las comidas. Al final terminamos por comer cualquier cosa que encontramos en la nevera (y que nunca resulta ser demasiado saludable). Podemos diseñar con los niños un menú semanal en el que se incluya el momento en el que iremos juntos al supermercado a hacer la compra.

3. Dejarse influenciar por la publicidad de algunas marcas en la que se presenta alimentos azucarados de un modo muy atractivo y orientado al público infantil.

Existen dos principales causas detrás de la obesidad (si bien la causa genética y sociocultural también tienen su importancia): la mala alimentación y el sedentarismo. Y ambas se pueden corregir estableciendo hábitos saludables. Por un lado, controlando la alimentación de los hijos y, por otro lado, motivando el deporte o el ejercicio físico. Pero debemos tener presente que el niño no va a hacer nada que nosotros no hagamos. No podemos pretender que el niño coma verduras si nos ve a nosotros comer otro tipo de alimento.

– Dar ejemplo quiere decir sentarnos a la mesa con nuestros hijos. Y es que, en la casa que se come bien, es más sencillo que los hijos también lo hagan.

Promover el deporte y el ejercicio físico es el segundo pilar básico para un estilo de vida sano y activo.

Sumar a los niños a los intereses de los padres da tan buenos resultados como preguntarnos qué les gusta a hacer a ellos: jugar a la pelota, dar una vuelta en bicicleta, ir al parque con los amigos al salir de clase. Todas ellas son actividades que suman a un estilo de vida activa y restan a las horas que pasamos niños y adultos sentados en casa.

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FAMILIA

Por qué no debemos clasificar las conductas de los niños como buenas o malas.

Lo que ocurre es que muchas veces tendemos a etiquetar esas conductas, y no a través de múltiples adjetivos y matices, no, no, sino que las clasificamos únicamente como “conductas buenas” o “conductas malas”. Es decir, o blanco o negro.

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Los niños, como todas las personas, tienen unas determinadas conductas en su día a día. Y, es más, estas conductas van modificándose (y mucho), a medida que los niños crecen. Es normal.

Lo que ocurre es que muchas veces tendemos a etiquetar esas conductas, y no a través de múltiples adjetivos y matices, no, no, sino que las clasificamos únicamente como “conductas buenas” o “conductas malas”. Es decir, o blanco o negro.

La conducta está llena de matices

Esto presenta ciertos riesgos, no solo por el hecho de que estamos catalogando algo tan complejo como lo es la conducta humana, a través de únicamente dos polos (opuestos), como si no existiera otra realidad intermedia (lo que hace que tengamos una visión muy simplista de las cosas), sino que además, porque estamos emitiendo un juicio moral sobre dichas conductas.

Riesgos de clasificar las conductas como buenas o malas

Algunos de los principales riesgos de clasificar las conductas así son: que el niño no entienda lo que esperamos de él, que se sienta confundido, juzgado, que acabe pensando que todo lo que haga solo pueda ser de dos formas (cuando no es así), lo que reduce su visión de la realidad, etc.

¿Qué significa portarse bien?

El hecho de clasificar las conductas de los niños como “buenas o malas”, nos lleva muchas veces, inconscientemente, a emitir frases como las comentadas en la introducción.

Y uno de los principales riesgos de todo ello, y que va implícito en frases como “pórtate bien”, es que damos por supuesto que el niño sabe qué significa exactamente “portarse bien”. Pero es que en realidad, no lo sabe. ¿Cómo puede saberlo?

Quizás se imagina algo, pero en realidad no puede saber qué esperamos de él, porque en esa frase no se lo estamos diciendo. Y “portarse bien” es tan relativo, ¡que puede ser cualquier cosa”.

No le definimos: evaluamos algo puntual de su comportamiento

Finalmente, cuando hables con tu hijo sobre su comportamiento, aclárale que estás hablando de lo que está haciendo, no de lo que es. Sus conductas, aunque sí dan mucha información de él, no le definen.

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FAMILIA

Cómo influye el gateo en la adquisición de la lectoescritura en los niños.

Los bebés suelen comenzar a gatear entre los 6 y los 9 meses, y aunque algunos se saltan esta etapa, son enormes los beneficios que les proporciona.

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El gateo supone un gran avance en el desarrollo del bebé, le permite mayor autonomía y, por supuesto, el poder descubrir, probar, tantear, explorar…

Los bebés suelen comenzar a gatear entre los 6 y los 9 meses, y aunque algunos se saltan esta etapa, son enormes los beneficios que les proporciona. Aunque parezca extraño, gatear ayudará al bebé a leer y escribir en un futuro porque estimula, entre otras cosas, la motricidad fina que se traducirá en un buen control de trazo de la escritura.

Beneficios del gateo para los niños

1 – Gatear ayuda al bebé a ejercitar y perfeccionar la vista, aprende a enfocar ambos ojos y hacerlo a distancia. Esto le servirá para colocar el libro a una distancia correcta cuando empiece a leer y escribir. 

2  – Estimula la tactilidad de la palma de la mano, es decir, adquiere la sensibilidad necesaria para poder tener en el futuro un control del trazo de la escritura. La palma de la mano se masajea a medida que el bebé gatea y esto envía información al cerebro sobre texturas y sensaciones.

3 – Se desarrolla el patrón cruzado de movimiento que consiste en mover brazo derecho y pie izquierdo y viceversa. Los hemisferios del cerebro trabajan de forma coordinada y puede realizar movimientos simultáneos con ambos lados del cuerpo, como pasar un objeto de una mano a otra o escribir en una hoja de papel, en un futuro.

4 – El gateo desarrolla la coordinación ojo mano, de tal manera que al gatear el bebé establece una distancia similar entre el ojo y la mano de la que necesitará más adelante a la hora de leer y escribir.

5 – Al gatear el bebé ha de sujetar su peso con ambas manos, así adquiere estabilidad en los hombros y las palmas de las manos. Ambos son puntos fuertes para la motricidad fina, motricidad fina, que es la que ejercitará más adelante al dibujar o escribir.

6 – Cuando un bebé gatea está fomentando la conciencia espacial, aprende a conocer su tamaño y el de los objetos de su alrededor. Así va adquiriendo sentido de profundidad, cantidad o tamaño, algo importante para aprender a leer y escribir.


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FAMILIA

¿Por qué mi hijo adolescente solo quiere estar en su habitación?

Son muchas las razones por las cuales los adolescentes solo quieren estar en su habitación, pero ten presente que esto no necesariamente se trata de algo negativo, de hecho es una conducta esperada teniendo en cuenta la etapa en la que están, y perfectamente normal, así que no te preocupes. Te contamos algunas de las razones por las que hacen esto.

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Son muchas las razones por las cuales los adolescentes solo quieren estar en su habitación, pero ten presente que esto no necesariamente se trata de algo negativo, de hecho es una conducta esperada teniendo en cuenta la etapa en la que están, y perfectamente normal, así que no te preocupes.
Algunas de las razones por las que hacen esto son:

  • Tiene necesidad de diferenciarse: Los adolescentes necesitan encontrarse a sí mismos, y por ello, en búsqueda de su identidad, emprenden un proceso para diferenciarse de los padres.
  • Necesita marcar sus límites: Estar en su habitación es una manera de, físicamente, expresar lo que sucede en su mente, distanciándose de todos para poder tener la libertad de encontrarse consigo mismos.
  • Busca su propia independencia: Estar solos les permite tener que resolver las situaciones que se les presentan con los recursos que tienen, y esto ayuda a fomentar su independencia y capacidad para la resolución de conflictos. La soledad les permite poder pensar y plantearse preguntas.
  • Intimidad y sexualidad: Es importante respetar la necesidad de privacidad e intimidad de nuestros hijos adolescentes, ya que quizás esta es una razón por la cual pasan más horas en su habitación.
  • Redes sociales, internet, videojuegos: El uso de redes sociales, los videojuegos, el móvil, internet en general es algo cada vez más extendido entre los adolescentes. El problema es la intensidad de estas preferencias y la cantidad de horas que pasan frente a las pantallas. Si crees que esta podría ser la causa de este “encierro” en la habitación, es importante que lo hables con tu hijo, y en caso de ser necesario, pidas ayuda profesional, como comentamos al final del artículo.

Si notas que hay otros indicadores que pueden denotar la presencia de patologías como ansiedad, depresión, o adicción a las nuevas tecnologías (videojuegos, internet, etc.), por ejemplo, es importante buscar ayuda profesional.

También es importante estar alerta a posibles señales de que tu hijo esté sufriendo una situación de bullying, y por eso pase tantas horas en la habitación (si se aísla en exceso, si llega a casa y no quiere hablar, sobre todo de la escuela o el instituto, etc.).

Esto puede ser un poco complejo, pues la adolescencia guarda en sí tantos cambios que para determinar si se trata de indicadores de algo más en muchos casos es preciso el apoyo terapéutico. Si tienes dudas al respecto, por favor, consulta con un especialista en salud mental.

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