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La freidora de aire conocida también como air fryer o freidora sin aceite funcionan de forma similar a un horno eléctrico a convección sometiendo los alimentos a un aire muy caliente que circula constantemente, gracias a una fuente de calor eléctrica y a la acción de un ventilador.

Microondas u horno de ondas electromagnéticas como su nombre lo utiliza ondas electromagnéticas que moviliza las partículas de agua de cada  alimento y de esta forma, cocina o calienta los mismos. En la gran mayoría de los casos, el uso de microondas no requiere el agregado de un cuerpo graso en absoluto, excepto que busquemos un resultado semejante a una fritura (sin freír), y permite la cocción de los alimentos en muy poco tiempo.

¿Qué usar para comer más sano?
Si somos asiduos al consumo de alimentos o preparaciones fritas así como a rebozados que requieren el adicionado de un cuerpo graso para dorarse y lograr la consistencia crujiente que pretenden, recomendamos acudir a la freidora de aire o sin aceite.
Igualmente, será más aconsejable la freidora de aire si de manera habitual incluimos una amplia proporción de carnes en nuestra dieta y snacks comerciales (que suelen conllevar fritura) que podemos preparar en casa utilizando un artefacto.

Es importante considerar que el microondas cocina aún más rápido que la freidora de aire y por ello, es recomendable para quienes no tienen tiempo al momento de cocinar, pudiendo elaborar platos diversos pero nunca logrando una consistencia verdaderamente crujiente cómo lo logra la freidora de aire.

En ambos casos, se trata de electrodomésticos que no promueven la pérdida de nutrientes, e incluso el microondas ha demostrado conservar las propiedades antioxidantes de los alimentos en mayores proporciones que otros métodos de cocción resultando semejante a una cocción al vapor ya que moviliza partículas de agua de cada plato para su cocción.

Salud y Vida

Dormir “cinco minutos más” tras el despertador. La ciencia estudió su efecto y concluye: pésima idea.

Dormir más suele ser bueno, pero el sueño es un proceso biológico más complejo de lo que aparenta (nada sorprendente si tenemos en cuenta que el órgano responsable de éste es el cerebro).

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El sueño no es un estado dicotómico, no estamos dormidos o despiertos, sino que durante nuestro reposo atravesamos varias fases. El ciclo de sueño, durante el cual completamos la serie de cuatro fases, una fase REM (rapid eye movement) y tres fases adicionales a cual más profunda. Los ciclos pueden variar a lo largo de nuestro sueño en duración e intensidad, y también difieren de una persona a otra. La duración de los ciclos varía entre los 70 y los 120 minutos,  y el primer ciclo de la noche, por ejemplo, suele ser más corto y profundo. El problema con atrasar la alarma es que, si bien podemos caer dormidos, no tendremos tiempo de alcanzar las fases más profundas del sueño, mucho menos completar un ciclo entero.

Para algunos expertos, el problema no radica en el acto de atrasar la alarma para quedarnos un poco más en la cama, sino en que los problemas de sueño que arrastramos, que hacen que nos cueste más levantarnos por la mañana. Regresando a lo que sí sabemos con certeza, el consejo se centra en tratar de dormir más y mejor, sin depender de poder atrasar nuestra alarma por las mañanas. España es uno de los países que más medicación para dormir consume, pero existen técnicas que nos pueden ayudar cuando nuestro caso no llega al punto de requerirla.

Mantener nuestro entorno controlado (en cuanto a temperatura  y luminosidad) es una de las claves. En relación a esto, uno de los consejos más habituales es el de evitar las pantallas, incluso horas antes de tratar de dormirnos. Tratar de ser regulares (siempre que sea posible) con nuestros horarios también puede ayudarnos a controlar nuestros ritmos circadianos.
Las sustancias como la cafeína y el alcohol  también pueden afectar a nuestros ciclos de sueño. El efecto de la cafeína resulta obvio, pero en el caso del alcohol debemos tener en cuenta que, pese a que nos duerma, su efecto sobre el reposo no será positivo, sino que nos puede inducir un sueño más ligero y por tanto menos reparador.

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Salud y Vida

¿Cómo podemos fomentar y cuidar la salud mental de nuestros hijos?

Durante muchas décadas no se tomaba tan en cuenta como ahora y hay muchas cosas que pueden deteriorar la salud mental y que van minándola con el paso del tiempo, de ahí la importancia de crear hábitos que construyan una muralla contra todo aquello que pueda afectarla.

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Tener una infancia mentalmente sana es que los niños puedan alcanzar los indicadores emocionales y de desarrollo para su edad. También es que puedan aprender destrezas sociales saludables y a enfrentar los problemas que se le presenten, según dicen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Esto influye en la calidad de vida positiva del niño y en su desempeño en el hogar, la escuela y su comunidad.
 
1. Establece una rutina adecuada para tus hijos.
Una rutina diaria da estructura, genera seguridad y reduce la incertidumbre, ya que los niños están al tanto de lo que ocurrirá y lo que deben hacer en su día. Esta rutina no solo debe incluir los asuntos escolares y las actividades fuera de la escuela, sino también los horarios de ir a la cama. Recuerda que dormir bien también es parte importante de mantenernos saludables.
 
2. Haz planes con tus hijos.
Incluye esos planes en su rutina diaria y, cuando sea posible, dales alternativas para que expresen qué desean hacer. Son momentos que les ayudan a cambiar el ritmo y bajar el estrés del día a día.
 
3. Ayuda a tus hijos a mantener el contacto con sus amigos y familiares.
Enséñales a relacionarse con sus familiares y amistades, y a demostrar afecto e interés. Hazles saber que pueden mantener el contacto con mensajes, llamadas o haciendo citas para verse de vez en cuando. Compartir con otras personas les permite conectar y tener un espacio propio para hablar de sus cosas.
 
4. Saca tiempo para jugar con tus hijos.
Los juegos tienen un efecto relajante en los niños. Les permiten reírse y calmarse. Saca momentos para jugar con tus hijos, así sea para enseñarles un ejercicio de respiración, que son ideales para bajar las revoluciones.
 
5. Fomenta que tus hijos hagan ejercicios y deporte.
La actividad física no solo es positiva para la salud corporal, sino también para la salud mental. Tanto así que puede reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad.
 
6. Dales una alimentación sana y mantenlos al día en sus vacunas y visitas al médico.
Una buena alimentación puede influir en nuestro estado de ánimo, así que es fundamental para crear un buen ambiente para nuestros hijos. Además, dale atención a su salud física, que también influye en la forma en que nos sentimos.

7. Mantén la calma ante tus hijos y busca crear un ambiente saludable.
Siempre mantén la calma ante tus hijos y busca crear un ambiente saludable donde ellos puedan expresar sus miedos y preocupaciones sin sentirse atacados. Y sobre todo, cuida de tu propia salud mental.

Estás haciendo lo mejor que puedes con las herramientas que tienes disponibles. Siempre podemos recurrir a un profesional de salud mental si sentimos que no podemos manejar lo que estamos enfrentando.

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Salud y Vida

Los beneficios en tu salud de la luz solar que quizás no conocías, más allá de la vitamina D.

A medida que se han ido investigando cosas acerca la luz solar y nuestra salud, se vio que los beneficios del sol, no se centra solo en la vitamina D sino que va más allá.

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Mejora la circulación sanguínea y disminuye el riesgo de cáncer
La radiación UVA del sol mejora la vasodilatación y disminuye la resistencia vascular periférica. Además, se averiguó que las mujeres con hábitos activos de exposición al sol tenían menor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte no relacionada con el cáncer. Este estudio reclutó a 29.518 mujeres suecas en un seguimiento de 20 años, vieron que la exposición al sol tenían un menor riesgo de mortalidad, por una reducción de probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. Además, la esperanza de vida de aquellas mujeres que evitaban el sol se redujo entre 0,6 y 2,1 años.
Otro estudio  descubrió con una muestra de 61 ancianos con demencia, que una exposición al sol, dos veces por semana durante 6 meses, reducía la presión arterial a corto plazo.

Mejora el sistema inmunitario
Además, tanto los rayos UVA como los UVB mejoran el sistema inmunitario mediante la estimulación de las células T, linfocitos que se encargan de de defender nuestro organismo contra infecciones. Para que los linfocitos T maduren, la vitamina D tiene un papel muy importante en el proceso, siendo necesarias para que estas células del sistema inmunitario se activen.

Mejora la salud mental
Además, la luz solar afecta a la actividad serotoninérgica del cerebro, relacionándola con una reducción de la depresión, esquizofrenia e incluso migrañas. Cuando el cuerpo entra en contacto con el sol se secretan unas neurohormonas llamadas beta-endorfinas que producen una sensación analgésica, mejorando así la sensación de bienestar.

La luz solar no solo ayuda a sintetizar la vitamina D, esencial para un correcto funcionamiento de tu cuerpo, sino que te ayuda a mejorar tu estado de salud de forma holística. Exponerte al sol te ayudará a reducir la presión arterial, el envejecimiento celular prematuro y a padecer enfermedades cardiovasculares. Además, te dará una sensación de bienestar, e incluso mejorando tu sistema inmune.

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