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Salud y Vida

Tips para lograr que tus hijos se comuniquen asertivamente, sin temor y con respeto.   

Es importante que tus hijos aprendan a decir “no” cuando no se sienten cómodos o no están de acuerdo con algo y que aprendan a decir “si” cuando hay una convicción genuina de lo que quieren, comprendiendo que eso no los define como buenos niños o malos niños. 

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Las ideas tradicionales que apoyaban la idea de que los niños calladitos se veían más bonitos, ha traído una serie de efectos en el desarrollo de la comunicación. Muchos adultos de hoy que vivieron bajo este tipo de normas pueden tener dificultades para expresar lo que sienten o incluso para dar a conocer sus opiniones de una forma clara, asertiva y respetuosa. 

Es importante que tus hijos aprendan a decir “no” cuando no se sienten cómodos o no están de acuerdo con algo y que aprendan a decir “si” cuando hay una convicción genuina de lo que quieren, comprendiendo que eso no los define como buenos niños o malos niños. 

Necesitan sentirse con el derecho de ser ellos mismos, pero desde la clara comprensión de la responsabilidad afectiva para con otros, es por eso que aquí te contamos algunos tips para lograrlo. 

Olvídate de dar el mensaje equivocado de: “Aquí la que manda soy yo”, puede que no necesariamente se los digas así, de manera tan literal, pero puede que si se los des a entender.  

Fomenta el mensaje que represente que la opinión y la voz de todos en casa es importante, es una manera de decirles que el hecho de ser niños no les quita el derecho a expresar su sentír. 

Evita el tono amenazante, ese que es como una advertencia con la intención que condiciona, ellos se sentirán con confianza de decirte lo que sienten y de expresar lo que piensan, en el momento en que no uses lo que te dicen en su contra.  

Olvídate de decirle que ser respetuoso con los demás significa que debe de “quedar bien”, esa terrible idea de que complacer a otros es parte de la vida, puede confundir a tus hijos ya que podrían pensar que deben decir que sí a todo, con tal de no hacer sentir mal a otros o con tal de abrirse camino en la vida. 

Evita frases como: No te enojes, no llores, no es para tanto, no le veo lo gracioso, la gestión emocional es muy importante, sobretodo porque implica abrirles la puerta a las emociones sin tacharlas de buenas o malas. 

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Subir de peso al empezar al gimnasio: ¿es normal?

Todo esto se debe a cambios a nivel metabólico que implican la activación del sistema muscular y también, la retención de líquidos  por parte de nuestros músculos para enfrentar mejor el esfuerzo futuro y recuperarse tras el mismo.

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Los primeros días entrenamiento físico sobre todo si hemos pasado de un estilo de vida sedentario a activo, podemos experimentar hinchazón, retención de líquidos  y al mismo tiempo un incremento del peso corporal.

Todo esto se debe a cambios a nivel metabólico que implican la activación del sistema muscular y también, la retención de líquidos  por parte de nuestros músculos para enfrentar mejor el esfuerzo futuro y recuperarse tras el mismo. Es decir, nuestro cuerpo se prepara para ser más eficiente ante el ejercicio.

Con el paso de los días, el peso corporal puede sostenerse en uno o dos kilos más, mientras que la retención de líquidos o la hinchazón suele desaparecer conforme nos habituamos al entrenamiento.

Este mayor peso corporal  implica la ganancia de masa masa muscular y  se traduce en mejor salud para el organismo, a expensas muchas veces de  una reducción en la grasa corporal y un metabolismo más activo que, a largo plazo, puede conducirnos al descenso de peso.

Por todo esto, si has aumentado de peso al empezar el gimnasio o cualquier  otro ejercicio físico esto no debe ser motivo de alarma, ya que constituye un cambio normal de nuestro organismo que igualmente nos  beneficiará. Y si buscamos adelgazar, a largo plazo será posible siempre y cuando acompañemos el entrenamiento de una dieta sana y otros hábitosde vida adecuados.


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Hábitos emocionales: ¿cuáles son los tuyos?

Los hábitos impregnan nuestra vida, facilitando nuestro día a día al permitirnos ahorrar energía.

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Se puede definir un hábito como una forma determinada de conducirse o actuar que se ha adquirido por repetición. Se ha convertido así en una tendencia, que se reproduce de forma automática y sin que haya deliberación por parte de la persona.

Los hábitos impregnan nuestra vida, facilitando nuestro día a día al permitirnos ahorrar energía. Probablemente, no seas consciente de muchos de tus actos cuando te lavas los dientes, conduces hasta tu trabajo o te preparas el desayuno. La secuencia está tan arraigada que tu cuerpo sabe hacerla prácticamente solo. Pues bien, algo similar sucede con tu estado emocional. Todos hemos adquirido ciertos patrones o tendencias de respuesta también en este plano.

Los hábitos emocionales pueden modificarse siguiendo una serie de pasos. Es fundamental en primer lugar identificarlos y entender cuáles son sus detonadores;así podremos actuar deliberadamente de otro modo en esos momentos y establecer una nueva secuencia que quede grabada en su lugar.

· ¿Cuál ha sido tu estado de ánimo predominante el último día?, ¿y el último mes?, ¿y el último año? Comprobarás que no es tan difícil responder a esta cuestión, pues todos tenemos una cierta tendencia emocional.

· ¿Cuáles son tus reacciones típicas ante determinadas situaciones? Los hábitos emocionales son muy fáciles de detectar si nos fijamos en cómo reaccionamos ante eventos desafiantes. Por ejemplo, si tu hijo deja la habitación desordenada, puedes verte secuestrado por la ira y reaccionar con gritos y amenazas. Si discutes con un amigo, puedes ver cómo te reprimes, te inhibes y te aíslas en lugar de ser asertivo. O si te proponen un nuevo desafío laboral, puedes ver cómo reaccionas con temor, ansiedad y falta de confianza. Si estas reacciones se repiten frecuentemente ante situaciones similares, has encontrado tus hábitos emocionales

Si aun así te cuesta identificarlos, puedes pedir ayuda a tus personas más cercanas. En ocasiones, desde fuera es más sencillo reconocer lo que ocurre que cuando hablamos de nosotros mismos.


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Salud y Vida

Estos son los efectos adversos sobre nuestra salud de cenar mucho y tarde.

Comer por la noche, particularmente antes de acostarse, ha recibido una atención considerable. Se ha propuesto limitar los alimentos antes de dormir por la noche como una estrategia de pérdida de peso y un enfoque para mejorar la salud y la composición corporal. Consumir comidas copiosas o la mayoría de los nutrientes diarios a última hora de la noche puede aumentar la susceptibilidad a la obesidad y otras enfermedades cardiometabólicas.

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Comer por la noche, particularmente antes de acostarse, ha recibido una atención considerable. Se ha propuesto limitar los alimentos antes de dormir por la noche como una estrategia de pérdida de peso y un enfoque para mejorar la salud y la composición corporal.

Consumir comidas copiosas o la mayoría de los nutrientes diarios a última hora de la noche puede aumentar la susceptibilidad a la obesidad y otras enfermedades cardiometabólicas.

Cenar mucho (sobre todo carbohidratos) puede aumentar las probabilidades de sufrir, además de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2, sobrepeso, etc.
Esto no es algo que venga de la nada y que se relacione con una mayor ingesta calórica, y es que todo tiene que ver con nuestros ritmos circadianos y cómo afectan los ciclos luz-oscuridad a nuestras hormonas.

Hay una hormona, que es la insulina, que se encarga de introducir los nutrientes a las células para que estas crezcan y puedan cumplir sus funciones. La acción de esta hormona es muy eficiente sobre todo por la mañana y mediodía, pues hace miles de años, nosotros nos encargábamos de recolectar y comer durante ese momento del día, por lo que nuestro cuerpo tenía que ser tolerante a todos los nutrientes. Ya por la tarde-noche, la acción de esta hormona disminuía porque no introducíamos alimentos hasta el día siguiente.

Esta mecánica ha cambiado un poco desde la occidentalización de la sociedad, ya que normalmente el volumen de nuestras ingestas nocturnas es bastante mayor. El problema con esto viene a que si consumimos muchos alimentos pero la acción de la insulina no es eficiente, nos lleva a que nuestros niveles de glucosa en sangre permanezcan elevados  por más tiempo, y eso lleva a un aumento en el riesgo de sufrir las enfermedades comentadas anteriormente.

Por ello, si eres una persona deportista, no hay mucho problema con ingerir carbohidratos por la noche, pues son necesarios para poder rendir luego. Por otro lado, si eres una persona que no hace deporte, es mejor evitar introducir carbohidratos, y no es porque se vaya a ganar más o menos grasa, sino por el impacto negativo que puede tener en la salud.


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