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Salud y Vida

“Mantener la calma, objetivo a la mira”.

El tránsito, el apuro por llegar a tiempo para una cita, cumplir los esquemas y responsabilidades del día, en fin, corren tiempos complicados para todos, pero quienes somos padres necesitamos tomar algunas particularidades que nos conduzcan a la conciliación familiar.

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Quizás nadie escape al efecto del estrés y la ansiedad, en medio de las jornadas diarias; a veces parece que “todo” conspira, el tránsito, el apuro por llegar a tiempo para una cita, cumplir los esquemas y responsabilidades del día, en fin, corren tiempos complicados para todos, pero quienes somos padres necesitamos tomar algunas particularidades que nos conduzcan a la conciliación familiar.

¿Cómo traer calma a casa cuando estamos estresados?

Tanto niños como adultos estamos viviendo una época muy estresante, así que es vital hacer de nuestra casa un refugio en el que podamos sentirnos mejor, por el bienestar de la familia y por nuestra salud mental. A veces parece “tan difícil” que muchos no saben por dónde comenzar, y se sostienen de una dinámica incluso familiar y domestica que termina convirtiéndose en un círculo sin fin, sin reconocer dónde está la salida. Comencemos por “despertar” nuestra consciencia, y comencemos a relajarnos para luego organizar prioridades.

La respiración consciente es una de las mejores herramientas que tenemos los seres humanos para calmarnos, independientemente de nuestra edad; pequeños ciclos de respiración  profunda en un lugar tranquilo le ayudarán a relajarse, anime a los niños para hacerlo juntos, no solo será divertido para ellos, sino también podrán relajarse. Luego organice las prioridades, divida el trabajo, tenga un tiempo para ocuparse de los niños, comparta con ellos, escúcheles, será un tiempo de bienestar mutuo, luego ocúpese de para preparar la cena, quizás terminar algo pendiente, y también descansar. Brindar a nuestra familia y a nosotros mismos esa sensación de paz, de control, de descanso, es primordial para el bienestar de todos, nuestra salud emocional lo recompensa.

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Subir de peso al empezar al gimnasio: ¿es normal?

Todo esto se debe a cambios a nivel metabólico que implican la activación del sistema muscular y también, la retención de líquidos  por parte de nuestros músculos para enfrentar mejor el esfuerzo futuro y recuperarse tras el mismo.

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Los primeros días entrenamiento físico sobre todo si hemos pasado de un estilo de vida sedentario a activo, podemos experimentar hinchazón, retención de líquidos  y al mismo tiempo un incremento del peso corporal.

Todo esto se debe a cambios a nivel metabólico que implican la activación del sistema muscular y también, la retención de líquidos  por parte de nuestros músculos para enfrentar mejor el esfuerzo futuro y recuperarse tras el mismo. Es decir, nuestro cuerpo se prepara para ser más eficiente ante el ejercicio.

Con el paso de los días, el peso corporal puede sostenerse en uno o dos kilos más, mientras que la retención de líquidos o la hinchazón suele desaparecer conforme nos habituamos al entrenamiento.

Este mayor peso corporal  implica la ganancia de masa masa muscular y  se traduce en mejor salud para el organismo, a expensas muchas veces de  una reducción en la grasa corporal y un metabolismo más activo que, a largo plazo, puede conducirnos al descenso de peso.

Por todo esto, si has aumentado de peso al empezar el gimnasio o cualquier  otro ejercicio físico esto no debe ser motivo de alarma, ya que constituye un cambio normal de nuestro organismo que igualmente nos  beneficiará. Y si buscamos adelgazar, a largo plazo será posible siempre y cuando acompañemos el entrenamiento de una dieta sana y otros hábitosde vida adecuados.


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Hábitos emocionales: ¿cuáles son los tuyos?

Los hábitos impregnan nuestra vida, facilitando nuestro día a día al permitirnos ahorrar energía.

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Se puede definir un hábito como una forma determinada de conducirse o actuar que se ha adquirido por repetición. Se ha convertido así en una tendencia, que se reproduce de forma automática y sin que haya deliberación por parte de la persona.

Los hábitos impregnan nuestra vida, facilitando nuestro día a día al permitirnos ahorrar energía. Probablemente, no seas consciente de muchos de tus actos cuando te lavas los dientes, conduces hasta tu trabajo o te preparas el desayuno. La secuencia está tan arraigada que tu cuerpo sabe hacerla prácticamente solo. Pues bien, algo similar sucede con tu estado emocional. Todos hemos adquirido ciertos patrones o tendencias de respuesta también en este plano.

Los hábitos emocionales pueden modificarse siguiendo una serie de pasos. Es fundamental en primer lugar identificarlos y entender cuáles son sus detonadores;así podremos actuar deliberadamente de otro modo en esos momentos y establecer una nueva secuencia que quede grabada en su lugar.

· ¿Cuál ha sido tu estado de ánimo predominante el último día?, ¿y el último mes?, ¿y el último año? Comprobarás que no es tan difícil responder a esta cuestión, pues todos tenemos una cierta tendencia emocional.

· ¿Cuáles son tus reacciones típicas ante determinadas situaciones? Los hábitos emocionales son muy fáciles de detectar si nos fijamos en cómo reaccionamos ante eventos desafiantes. Por ejemplo, si tu hijo deja la habitación desordenada, puedes verte secuestrado por la ira y reaccionar con gritos y amenazas. Si discutes con un amigo, puedes ver cómo te reprimes, te inhibes y te aíslas en lugar de ser asertivo. O si te proponen un nuevo desafío laboral, puedes ver cómo reaccionas con temor, ansiedad y falta de confianza. Si estas reacciones se repiten frecuentemente ante situaciones similares, has encontrado tus hábitos emocionales

Si aun así te cuesta identificarlos, puedes pedir ayuda a tus personas más cercanas. En ocasiones, desde fuera es más sencillo reconocer lo que ocurre que cuando hablamos de nosotros mismos.


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Salud y Vida

Estos son los efectos adversos sobre nuestra salud de cenar mucho y tarde.

Comer por la noche, particularmente antes de acostarse, ha recibido una atención considerable. Se ha propuesto limitar los alimentos antes de dormir por la noche como una estrategia de pérdida de peso y un enfoque para mejorar la salud y la composición corporal. Consumir comidas copiosas o la mayoría de los nutrientes diarios a última hora de la noche puede aumentar la susceptibilidad a la obesidad y otras enfermedades cardiometabólicas.

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Comer por la noche, particularmente antes de acostarse, ha recibido una atención considerable. Se ha propuesto limitar los alimentos antes de dormir por la noche como una estrategia de pérdida de peso y un enfoque para mejorar la salud y la composición corporal.

Consumir comidas copiosas o la mayoría de los nutrientes diarios a última hora de la noche puede aumentar la susceptibilidad a la obesidad y otras enfermedades cardiometabólicas.

Cenar mucho (sobre todo carbohidratos) puede aumentar las probabilidades de sufrir, además de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2, sobrepeso, etc.
Esto no es algo que venga de la nada y que se relacione con una mayor ingesta calórica, y es que todo tiene que ver con nuestros ritmos circadianos y cómo afectan los ciclos luz-oscuridad a nuestras hormonas.

Hay una hormona, que es la insulina, que se encarga de introducir los nutrientes a las células para que estas crezcan y puedan cumplir sus funciones. La acción de esta hormona es muy eficiente sobre todo por la mañana y mediodía, pues hace miles de años, nosotros nos encargábamos de recolectar y comer durante ese momento del día, por lo que nuestro cuerpo tenía que ser tolerante a todos los nutrientes. Ya por la tarde-noche, la acción de esta hormona disminuía porque no introducíamos alimentos hasta el día siguiente.

Esta mecánica ha cambiado un poco desde la occidentalización de la sociedad, ya que normalmente el volumen de nuestras ingestas nocturnas es bastante mayor. El problema con esto viene a que si consumimos muchos alimentos pero la acción de la insulina no es eficiente, nos lleva a que nuestros niveles de glucosa en sangre permanezcan elevados  por más tiempo, y eso lleva a un aumento en el riesgo de sufrir las enfermedades comentadas anteriormente.

Por ello, si eres una persona deportista, no hay mucho problema con ingerir carbohidratos por la noche, pues son necesarios para poder rendir luego. Por otro lado, si eres una persona que no hace deporte, es mejor evitar introducir carbohidratos, y no es porque se vaya a ganar más o menos grasa, sino por el impacto negativo que puede tener en la salud.


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